3 de agosto de 2009

ORIGEN

(Continuando. Por Espinete Crú)

No pude presagiar lo que se me venia encima, la calma inundo mi alma durante las 1001 horas que duró aquel viaje, las dudas embaucaban a mi pobre corazón de latón, ¿que seria de mi a partir de ahora?, ¿Estaba haciendo lo correcto?

Solo había una solución para calmar mi lívido digo mi miedo, ¡dormir!

El sol de aquel 14 de mayo había cambiado unas diez mil veces de color hasta que por fin, llegue a aquella aldea que se me torno tan oscura como siempre la había imaginado. Baje del autobús, no antes de asegurarme que aquellos parajes correspondían a mi destino. Aquella estación era más triste aun que la anterior, agarre mi gran mochila verde (¿esperanza?) “survivor 85” con su pequeño mosquetón agarrando, como si le fuera la vida en ello, mi tacita de ¿material? (de lata ¿como mi corazón?) marrón con pintitas blancas y…

-¡Oh Dios mío! ¿Taxi?

Otra vez, solo tenía una dirección y pocos euros.

Después de un exhaustivo interrogatorio por parte del taxista (y por aquellos entonces, yo odiaba a todos los taxistas del mundo), llegue a un paraje estremecedor, una puerta inmensa, unos rostros extraños que vestían todos igual…Entre un tanto, ¿Cómo decirlo?, acongojada, ¿no? (seguimos en horario infantil) y allí estaba yo…solita con mis ojitos desafiantes, buscando una sonrisa, alguna palabra de animo, un hola ¿quizás?... Nada de eso señores, me acababa de convertir en un número, para ser más concreta, en el 135 (¡maldita rima!), cabizbaja, mientras nos convertían en numeritos altamente vulnerables, me dije a mí misma:

-Si me toca el 122, es porque no me he equivocado, si eso pasa solo puede ser causalidad y por consiguiente no tengo ninguna perdida que lamentar (daño colateral: dicese de un hada endemoniada que no quería que me marchara, o eso decía…)

Ese fue mi primer chasco, ese y que llegue de las ultimas y me toco una estupenda parte de arriba de una envidiable litera con vistas a la pared de la hermosa habitación de cuatro…ah! Y en el maravilloso lote y también gracias a mi excelente puntualidad, pude disfrutar de una taquilla llenita de polvo (en vez del maravilloso armario de aglomerado…con sus cajoncitos).

Una almohada, unas sábanas (con olor a hospital), una manta y un juego de cubiertos (cuchara, cuchillo y tenedor) fueron mi premio de consolación.

Al caer la noche, tengo que reconocer que tuve miedo, ¡si, lo confieso!, pero ¿que esperabais? Dormía con cuatro desconocidas, mis ojos acababan en el techo blanco y esta vez su azul "metamorfosico" (nueva palabra) no podía colorear nada, la noche anterior fui tan pero tan feliz y me sentía tan pero tan segura, mírame, pensaba para mi, hoy estoy sola, y no porque lo este, estoy sola porque me siento así, porque a pesar de ese mundo de hadas, ese hada era especial, de acuerdo, no era perfecta pero yo lo sabia y su horrible ausencia se hizo patente. En aquella oscuridad de ese 14 de mayo que acababa de irse para siempre, supe que todo había terminado, aunque me negué a aceptarlo tan pronto.

Continuará…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ahi lo llevas!!!XD